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¿Qué es un Equipo de Nuestra Señora?


Este texto, redactado en 1976, conocido también como el Complemento a la Carta Fundacional, expresa en forma consisa lo que significa un Equipo de Nuestra Señora. Es la referencia común para todo el mundo y actualiza la carta fundamental de los Equipos de Nuestra Señora, que fue redactada en 1947.


1. UN PROYECTO

«Ven y sígueme»: esta llamada de Jesucristo se dirige también hoy a cada uno de nosotros, a todos y cada uno de nuestros hogares, invitandonos a abrirnos cada vez más a su amor para poder ser testigos del mismo allí donde nos encontremos.


Aquellos matrimonios que deseen responder a esa llamada del Señor, pero son conscientes de su propia debilidad, confiando en la gracia del sacramento del matrimonio y convencidos de la eficacia de la ayuda fraternal y de la promesa de Jesucristo: «Donde estén dos o más reunidos en mi nombre, Yo estoy en medio de ellos» (Mt 18,20), se deciden a formar equipo y piden ayuda a un Movimiento: tal es el proyecto común a los Equipos de Nuestra Señora


2. UNA FISONOMÍA

Un Equipo de Nuestra Señora es una comunidad cristiana de matrimonios.


Una Comunidad


De 5 a 7 matrimonios que libremente deciden agruparse asistidos por un sacerdote constituyen un equipo. Nadie entra coaccionado a un equipo ni está obligado a permanecer en él. Todos se mantienen en él activos y en fidelidad al espíritu.


Sus miembros se compromenten, para llevar fielmente a término el proyecto común a participar con lealtad en el juego de la vida comunitaria.


Esta tiene sus leyes y sus exigencias propias, que se encarnan en la elección de un cierto número de objetivos comunes y de medios concretos para progresar hacia esos objetivos (cf 3a parte); cada uno hace suyas las opciones de la comunidad, al mismo tiempo que participan en sus actividades.


Cada equipo es a su vez miembro de una comunidad mas amplia, el Movimiento Supranacional de los Equipos de Nuestra Señora.


Una Comunidad Cristiana.


Un equipo de Nuestra Señora no es simplemente una comunidad humana; “se reunen en el nombre de Cristo” y quieren ayudar a sus miembros a progresar en el amor de Dios y en el amor al prójimo, para mejor responder al llamado de Cristo.


El quiso que el amor que nos comunicó fuera acogido y se pusiera en marcha dentro de una comunidad visible que El fundó, a la que prometió su presencia, comunicó su Espíritu y confió la misión de irradiar a todo el mundo la Buena Nueva. Esa comunidad es la Iglesia, cuerpo de Cristo, puesta al servicio de la comunidad humana.


Esa gran comunidad está compuesta de pequeñas comunidades de características muy diversas, y que, si no tiene la estructura de aquella, no por eso dejan de participar en su vida (como cada célula de las del cuerpo entero), a esta vida que es el amor mismo de Cristo por el Padre y por todos los hombres.

Un Equipo de Nuestra Señora es una de esas pequeñas comunidades que aspira a vivir al mismo tiempo injertada en el Padre, en comunión estrecha con la Iglesia y totalmente abierta al mundo.


Su vida tendrá que organizarse en consecuencia, y al sacerdote que “hace a Cristo presente como cabeza de comunidad” (Sínodo de Obispos, 1971) la ayudará a no perder de vista su verdadera razón de ser.


Una Comunidad de Matrimonios.


Un matrimonio cristiano es ya en sí una “comunidad cristiana”, pero de una originalidad verdaderamente especial.


Por una parte, esta comunidad reposa, en efecto, sobre una realidad humana; la entrega libre, definitiva y fecunda del amor, entrega que se hace un hombre y una mujer en el matrimonio. Por otra parte esta realidad humana se convierte en sacramento en virtud de Cristo, es decir, en un signo que manifiesta el amor de Dios por la himanidad, del amor de Cristo por la Iglesia y del cual participan los esposos. Cristo está pues,presente en la comunidad conyugal de manera privilegiada: su amor por el Padre y por los hombres transfigura desde su interior el amor humano. Es por lo que este amor humano vivido cristianamente constituye por él mismo un testimonio de Dios, y es de su plenitud de donde brota la acción apostólica del matrimonio.


La ayuda en el seno de un Equipo adopta una forma especial: los matrimonios van a ayudarse unos a otros a “constituirse” en Cristo ¾ la construccion de un hogar no termina nunca¾ y a poner su amor al servicio del Reino de Dios.


Los Equipos de Nuestra Señora se ponen bajo la protección de la Virgen María. De esta forma manifiestan su convencimiento de que no hay mejor guía para ir hacia Dios que “la que ocupa el primer lugar entre los humildes y pobres de Dios que esperay y reciben su salvación con entera confianza” (Lumen Gentium, 55).


3. UN CAMINO

Para un cristiano no hay más camino que Jesucristo, Palabra de Dios hecha hombre: «Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica» (Lc 11,22).


Los Equipos de Nuestra Señora no imponen a sus miembros ningún tipo determinado de espiritualidad: lo único que pretenden es ayudarse a comprometerse en familia en el camino trazado por Jesucristo. Para ello les proponen:

orientaciones de vida;

puntos concretos de esfuerzo;

una vida de equipo


Orientaciones de Vida


La orientación fundamental es el amor que Jesucristo vino a traernos “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas... y al prójimo como a ti mismo” (Mc 12,30-31).


Crecer en este amor es tarea de toda la vida: los Equipos de Nuestra Señora proponen a sus miembros ayudarles en este sentido y les piden:

para ayudarse a progresar en el amor de Dios:

que den a la oración un lugar muy importante en su vida;

que manejen asiduamente la Palabra de Dios y que se esfuercen por ponerla en obra más perfectamente cada día;

que profundicen constantemente en el conocimiento de su fe;

que frecuenten los sacramentos, en especial el de la Eucaristía;

que se preocupen por conocer y practicar mejor cada día la ascesis cristiana.

para progresar en el amor al prójimo:

que practiquen una verdadera ayuda conyugal (escucha, diálogo, participación) en todos los terrenos, en particular en el terreno espiritual;

que se preocupen constantemente en la educación humana y cristiana de sus hijos;

que practiquen ampliamente la acogida y la hospitalidad en su hogar;

que testimonien concretamente el amor de Jesucristo, en especial por uno o varios compromisos eclesiales o cívicos.


Responsables

Región Paraguay

Hogar Responsable

Cristina y Alex Cuevas

cris.lezcano@hotmail.com - pedralcuevas@gmail.com

Tel.: (021)525-535 casa, (0971)254-607 (Cel. Cristina), (0971)254-615(Cel. Alex)


EDIPC

Hogar Responsable:

Raquel Aveiro

gmaveiro0762@gmail.com

Tel.:(0981) 952-509


Daniel Amarilla

damarillaf@gmail.com

Tel.:(0981) 437-688

Preguntas frecuentes

¿Quiénes pueden integrar un Equipo de Nuestra Señora?

Parejas unidas por el Sacramento del Matrimonio, que quieran avanzar en su camino espiritual y estén dispuestas a cumplir las promesas de su Bautismo, para alcanzar la Santidad.

Sacerdotes que deseen acompañar a las parejas en su camino de Espiritualidad Conyugal.


¿Cómo pertenecer?

Manifestar su interés de participar en el camino propuesto; como pareja o Sacerdote Consiliario. Enviar sus datos a la pareja Responsable Regional que le corresponda, siguiendo el formato que aparece adelante.

Participar en una Sesión de Información, a la que serán invitados, que les permitirá conocer en detalle el Movimiento, su pedagogía y sus métodos.

Confirmar su decisión de ingresar al Movimiento.

Luego de la confirmación, entrarán en el proceso de incorporación a un Equipo de Nuestra Señora. Cada equipo está conformado por cinco a siete parejas y un Sacerdote Consiliario; su estructuración puede tomar algún tiempo, por lo cual se les pide paciencia. En ocasiones, según evaluación y necesidades, se les podrá proponer ingresar a un Equipo activo.

Al iniciar, el Equipo pasa un año en un proceso de Pilotaje, que consiste en seguir un programa de formación en el que aprenderán y practicarán los métodos del Movimiento, bajo la guía de una pareja Equipista [Piloto].

Al final de este proceso y confirmada su decisión de continuar, el Equipo será acogido oficialmente en el Movimiento para iniciar, ya autónomamente, su camino de Espiritualidad Conyugal bajo la guía y supervisión de una Pareja Responsable de Sector.

Galería

Padre Henri Caffarel

El padre Henri Caffarel nació el 30 de julio de 1903 en Lyon –Francia. Fue bautizado el 2 de agosto de 1903; ordenado sacerdote el 19 de abril de 1930, en París; murió el 18 de septiembre de 1996 en Troussures, diócesis de Beauvais, donde está enterrado.

"¡Ven y sígueme!", esta palabra del Señor está inscrita sobre su tumba, porque en marzo de 1923 se produjo el acontecimiento que orientó toda su vida:

«A los veinte años, Jesucristo, en un instante, se convirtió en Alguien para mí. ¡Oh! Nada espectacular. En este lejano día de marzo, supe que era amado y que amaba, y que en adelante, entre Él y yo era para toda la vida. No había vuelta atrás».

El joven Henri Caffarel encontró a "Alguien". Y todo lo que fundó y organizó después, se fue realizando poco a poco conforme el Señor le iba mostrando. El Cardenal Jean-Marie Lustiger habla del padre Henri Caffarel como de «un profeta del siglo XX». El mismo Caffarel era consciente de estar haciendo "algo nuevo en la Iglesia».

Henri Caffarel quedó tocado por el amor del Señor. Su ministerio sacerdotal estaría al servicio del amor: "ser amado, amar". El amor del Señor es para él fuente de dinamismo y de vida. Esto le sitúa inmediatamente en armonía con las parejas deseosas de desarrollar su amor a la luz del Señor.

Cualquiera que sea la obra emprendida, el padre Caffarel tiene un sólo objetivo: que cada uno se encuentre con el Señor, origen de toda vocación.

Henri Caffarel concluye su testimonio: «No había vuelta atrás». Una conclusión que delata su estilo: no hay nada que discutir, se obedece, se trabaja, no se presume de los servicios prestados, y cuando la tarea se termina, uno desaparece...

Rigor, exigencia, precisión en los detalles, voluntad de ir hasta el final, mirada concreta sobre los acontecimientos y los seres, capacidad de dejar de lado todo lo que no va en la dirección de lo que se "ha visto"..., así es el padre Henri Caffarel.